Enseñar el oficio

Enseñar el oficio

Son muchos años los que llevo como docente en una escuela privada de Dibujo y Pintura y el arte de transmitir enseñanzas, aún siendo francamente complicado, se alivia dando conocimiento de las herramientas necesarias a cada uno de los estudiantes.

Expresar conceptos a veces ambiguos y abstractos, encontrar las palabras y el vocabulario adecuado, es una tarea difícil. Y como profesionales, aún más, en cuanto se ha de conseguir esquivar las ideas preconcebidas y los prejuicios que atizan el “me gusta” o “no me gusta”.

Me refiero a “oficio” en cuanto a técnicas de expresión, materiales, soportes, ejercicios prácticos de color y forma pero evidentemente también en cuanto a concepto. Las actitudes intelectuales y las reacciones emocionales van implícitas en el acto creativo.

Ordenar, comprender, ligar, analizar y digerir todo este bagaje me está llevando ya, más de 30 años. Hacerme comprensible me ha obligado a encontrar los momentos oportunos para debatir e incluso, descubrir caminos nuevos para llegar al verdadero fondo de las cuestiones pictóricas.

No entraré para nada a valorar aspectos de prestigio, de fama o de proyección social, asociados obviamente a este trabajo, por respeto a las trayectorias personales, que muchas veces nada tienen que ver con la “plástica”.

Ahora que mis rivalidades, mis vanidades y mis ambiciones de artista dejaron de guerrear, me siento capaz de compartir, cómo quien pasa el relevo, opiniones y comentarios sin apegos, relacionados con esta disciplina.

Educar nuestro principal sentido que es la vista, implica cultivar en don de la contemplación y si alguna de mis reflexiones aporta inspiración y motivación, ya me sentiré satisfecho. Aprender bien el “Oficio”, permite encontrar el verdadero camino hacia la trascendencia de este acto comunicativo, que es el de pintar un cuadro.

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